Exposición en el Reína Sofía 6 de abril – 22 de agosto de 2011

“…Una luz dura, sin compasión. El movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939 profundiza en el análisis de un período de la historia de la fotografía del siglo XX en el cuál ésta se pone al servicio de los diversos movimientos obreros (desde el asociacionismo sindical hasta la creación de estados “de los trabajadores”, como el soviético), partiendo de la autoconciencia de la clase obrera y la toma de los mecanismos de producción y reproducción de imágenes…”   Vía:  Museo Nacional Centro de Arte Reína Sofía

Esta muestra recuerda las imágenes de un momento histórico que impregnó el abanico de la publicidad ideológica, las imágenes de vanguardia del constructivismo ruso. La comunicación visual de este movimiento supuso un punto de inflexión en la fotografía, esta dejaba de ser documental para incorporarse al elenco de las artes y también de la comunicación al servicio del avance social ideológico, así adquiría una notable dimensión en aquél momento de la mano de Stepánova, Ródchenko, Lissitzky, y tantos fotógrafos comprometidos con las dinámicas tecnológicas y creativas de componente social asociadas a las tensiones políticas de la época. Ralph Steiner tambien articulaba -en el otro lado del Atlántico- un discurso visual renovador de las BBAA y comprometido con la clase obrera.

Tiempos de maridaje entre revolución tecnológica e ideológica, tiempos de experimentación, exploración y transformación. No olvidemos que la iconografía visual de estos productores culturales, junto con los cinematógrafos Dovzhenko, Pudovkin, Eisenstein, Vértov, o Walter Ruttmann conformaron el fundamento comunicativo de la modernidad con una herencia cultural presente aún.

Walter Ruttman, es el creador de una joya del cine mudo documental Berlin, sinfonía de una gran ciudad que recomendamos enfáticamente.

También, hace dos años tuvimos en Valladolid y Madrid otra muestra coetánea de Bill Brandt de 60 imágenes que ilustran las costumbres y la vida cotidiana de los inicios de la Inglaterra industrial, un potente trabajo realizado sobre la clase obrera británica que realizó desde 1931 cuando llegó a inglaterra tras abandonar el estudio de Man Ray en París. El impacto más resonante y por lo que es más conocido son sus trabajos de desnudo en perspectivas distorsionadas y siempre BN.

Sin duda, la exposición del Reína Sofía contiene una prolífica muestra ( + de mil documentos entre fotos, carteles y revistas ) que nos trae la producción cultural realizada por trabajadores, en origen porque la revista AIZ ( Arbeiter Illustrierte Zeitung, revista ilustrada de los trabajadores ) realizó un llamamiento a sus lectores para fomentar la participación en un concurso convocado en 1926. Finalmente fué una tendencia editorial consolidada internacionalmente: los reportajes fotográficos de obreros realizados por obreros. Esta complementaria visión nos abstrae de las connotaciones de lectura que la historiografía museística ha hecho del periodo y de la fotografía a través de las vanguardias. La exposición nos emplaza ante documentos -creativos, si duda- de carácter mundano con un alto contenido de realismo inferido por la instantaneidad y por el autorretrato de clase.