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Estaciones de trabajo creativo en soft opensource

Nuevo itinerario iniciático y guías que realizará uno de los promotores del proyecto ecrayon.

El objetivo de esta serie de publicaciones -para la configuración de una estación de trabajo creativo- es dotar de herramientas para la producción cultural a aquellas personas interesadas: estudiantes de BB.AA, creativos, artistas y personas interesadas en la fertilidad  de expresiones de la imaginación.

La esencia ética del software open source tiene muchos territorios compartidos con los ámbitos de la cultura, especialmente la consideración de bienes públicos y compartidos,  patrimonios de la humanidad no sujetos a especulaciones mercantiles de los sectores industriales y sin demérito de la proyección profesional retribuida de los creadores culturales. Espacios comunes necesarios para el desarrollo intelectual y el progreso de la humanidad. Hablamos de conciencias individuales y colectivas con vocación de compromiso social. En este escenario consideramos que la formación y la producción cultural requieren herramientas que permitan el desarrollo creativo.

By Huahezu:

Iniciamos aquí una serie de tutoriales a través de los que vamos a instalar un sistema operativo GNU/Linux sobre el que, a su vez, vamos a configurar una estación de trabajo gráfico basada (principalmente) en software libre.

Metidos en este charco, se hace imprescindible abordar algunas cuestiones previas, antes de comenzar.

Los sistemas operativos GNU/Linux en cualquiera de sus distribuciones están diseñados para correr sin demasiadas dificultades bajo amplísimos supuestos de hardware, si bien es muy importante que estudiemos mínimamente la máquina en la que vamos a hacer la instalación. No es previsible que tengamos problemas con la mayor parte de placas base, tarjetas de sonido, teclados, etc… pero también es cierto que hay hard amigable y no tan amigable de cara a una eventual instalación GNU/Linux y especialmente es conveniente ser cuidadoso con algunas tarjetas wifi, cámaras web y poco más; al respecto de esto decir que en la web hay muchísima y exhaustiva información con la que podremos escoger el hard, distribución y configuraciones más a nuestro gusto. Como norma general las placas Intel con gráficas integradas serán una buena opción y si queremos mayor calidad gráfica, Nvidia es una marca que da muy buen rendimiento aunque el driver que ofrece no es código abierto y aunque la comunidad está puliendo un driver libre para estás gráficas todavía no es tan estable como sería de desear.

En otro orden de cosas también querríamos implicarnos en un asunto, tal vez más ideológico, pero lo suficientemente sensible como para no soslayarlo. Podría decirse que hay un debate al respecto de cuál es mejor, si el software libre o el propietario, y en caso de decantarse por el primero, ¿hasta que punto pueden o no pueden hacerse concesiones por el segundo, a la hora -por ejemplo- de instalar un driver propietario de un determinado hard, o el software de flash de Adobe o Java, etc.? lo cierto es que lo que en un principio es una discusión además de legitima, enriquecedora, en demasiadas ocasiones acaba siendo un rifirrafe que bien podrían protagonizar seguidores del barça y del real Madrid para todo terminar en discusiones bizantinas y estériles.

Entendemos que romper una lanza en favor del software libre es una elección que no implica el demérito o la contraposición. El futuro de esta opción está en la tenacidad y la convicción de que ésta confiere una dimensión humana y cultural a las herramientas informáticas sin que ello suponga restricciones en la calidad como se afirma desde algunos ámbitos. De hecho grandes empresas y multinacionales como IBM, Intel, Google, Red-Hat y otras invierten millones en el desarrollo de software de código abierto. El software libre si bien no está muy extendido en ordenadores personales de escritorio es líder indiscutible en servidores web y ocupa un segmento muy importante en la telefonía móvil. Por consiguiente conviene descartar la idea de que el desarrollo de software libre corresponda a jovenzuelos friquis y románticos frente al trabajo serio y profesional de los desarrolladores de software propietario.

Si aplicamos el sentido común parece lógico pensar que de lo que se trata es de que el usuario alcance el control, no ya tan solo en el uso sino también en la elección tanto del software, como de su configuración. La capacidad de elegir y hacer efectivas nuestras elecciones nos hace libres y de entrada se nos antoja difícil concebir una actividad artística exenta de libertad. También tendremos que admitir que la funcionalidad es un requisito indispensable para cualquier herramienta y que la elección de cualquier alternativa siempre estará sujeta no solo al deseo abstracto del usuario, sino también a otras circunstancias e imponderables.

Pero una cosa es innegable, si hoy en día alguien quiere dedicarse a la producción gráfica o expresión artística desde la tecnología es más que posible que necesite presencia web, software para manipulación fotográfica y mapas de bits, software para manejo gráfico basado en vectores, software para animación 2D y 3D, software para producción de vídeo y sonido,etc. Es fácil comprender que el software libre pone al alcance de cualquiera la posibilidad de tener todo esto por no mucho más de 500€. para ello solo es preciso una cosa: saberlo hacer. Comprender que de nosotros depende que el conocimiento sea un bien de nuestra cultura y la cultura un bien universal.

Es importante saber qué hacemos, y como lo queremos hacer. Así que aquí vamos a ver como podemos hacer eso, por que lo aprendimos de gente que lo dejaron al alcance convencidos que al hacerlo no lo perdían, habida cuenta que el éxito de la humanidad como especie no sólo reside en su capacidad para adquirir conocimiento, sino y aún más, en su capacidad para comunicarlos. Si vendemos lo que sabemos, pues estamos en otra opción, eso es todo.

Y dicho esto vamos a plantear el trabajo, en principio vamos a ser modestos y nos vamos a limitar a instalar Ubuntu, que como el lector seguramente sabrá es una de las distribuciones GNU/Linux más populares y que a su vez está basada en Debian, una excelente distribución famosa por su solidez y estabilidad. Presentaremos el trabajo en forma de videotutoriales que intentaremos ilustren la instalación y configuración del S.O. y software de forma que pueda comprenderlo cualquier profano en la materia, aunque pueda también ser de utilidad para alguien más ducho. Para no complicarlo, vamos a instalar el sistema desde cero en un disco duro que vamos a particionar y dar formato. Podríamos haber planteado la instalación en un sistema en el que ya hubiera una instalación previa de Windows y configurar el gestor de arranque, pero de momento creemos que es más importante centrarnos en lo que se nos antoja más delicado, que es la configuración de las particiones del disco y no distraer la atención con otras cuestiones.

En la barra lateral derecha Tutorial > Software > Open Source – Código abierto serán publicadas las entregas derivadas de la presente declaración.

Open SOurce 1 – Software 1

Empate, sí, porque ahora se consolida la igualdad legal de los sistemas operativos freeware en la plataforma Linux, se legaliza la cohabitación con los sistemas operativos hegemónicos: windows y Mac OX. No obstante, no muy lejos tenemos el aliento en el cogote del concepto cloud computing que desvanecerá la noción actual de sistema operativo: chrome de google sobre el núcleo Kernel de linux y ubuntu one conforman la punta de lanza. Veremos.

La Sentencia judicial norteamericana dictamina que el código fuente de Unix, corazón de Linux, pertenece a Novell en el juicio comenzado en Salt Lake City (Utah). La justicia ha confirmado que SCO (demandante) no es el propietario de los derechos del sistema como aseguraba, que buscaba cobrar millones de dólares en licencias a empresas que habían distribuido código de Unix con Linux.
Unix fue creado hace más de 35 años en los laboratorios de la operadora de telecomunicaciones ATT, que vendió los derechos sobre el sistema a Novell. La compañía siempre ha argumentado que retuvo el copyright sobre Unix cuando vendió esta tecnología a Santa Cruz Operation en 1995. Ésta, a su vez, la revendió a Caldera Software en 2001, empresa que después se convirtió en el grupo SCO. Dos años después, en un giro empresarial estratégico, anunció varias iniciativas para reforzar sus derechos de propiedad intelectual, que dispararon los pleitos entre las compañías, IBM, Red Hat, Auto Zone y Novell. Otras 1.500 empresas también recibieron amenazadoras cartas para que no utilizaran Linux, bajo la consideración de que plagiaba el código de Unix.

SCO se declaró en quiebra en 2008 y continuará con su política de demandas judiciales iniciadas contra IBM por infracción del copyright.

Al pairo de esta noticia introduciremos la cuña: el software libre es, según la Free Software Foundation, aquel software que permite cuatro libertades a los usuarios: libertad para usarlo, libertad para estudiar el código, libertad para adaptarlo y libertad para distribuirlo. De esta forma, las mejoras que se realicen benefician al resto de la comunidad. Dentro del gran almacén del software libre se encuentra el sistema operativo GNU/Linux, que utiliza como núcleo operativo un desarrollo llevado a cabo en 1991 por el ingeniero finlandés Linus Tovalds, que lo bautizó como Linux.

Este desarrollo era la pieza que faltaba para dotar de eficacia al primer sistema operativo hecho completamente con software libre y capaz de competir con Windows y Mac OS, los dos sistemas propietarios hegemónicos. A partir de él, se han derivado muchas versiones que actualmente circulan por la Red, y aunque de forma coloquial los usuarios utilizan el término “Linux” para referirse al sistema operativo en su conjunto, éste se refiere realmente sólo a su núcleo.

Destacamos esta noticia porque consideramos las posibilidades de desarrollo creativo a través de herramientas tecnológicas, por ello, cualquier avance que permita el acceso libre a plataformas base de sistemas operativos debería dar lugar al progreso de forma genérica, y particularmente hacia aplicaciones orientadas a la creatividad levantadas en la filosofía de la gratuidad, así como una aproximación a los conceptos de cultura, crecimiento intelectual y pedagógico de los individuos en una sociedad igualitaria capaz de propiciar patrimonios públicos de la ciudadanía y de la humanidad frente a la parcelación privativa que la sociedad capitalista impone a la propiedad intelectual común, como por ejemplo cuando se invocan derechos de propiedad intelectual en los avances sanitarios y farmacológicos (hasta han llegado a patentar genes).

El conocimiento y la cultura constituyen la próxima frontera que ya vienen transgrediendo los lobbies que proyectan los desequilibrios sociales del planeta abundando en un objetivo: prolongar la existencia de la propiedad privada a lo inmaterial aunque pueda ser patrimonio necesario de la humanidad, solo para obtener réditos económicos con la posesión, administración, distribución o cualquier otro trasunto mercantilista. Los derechos de autor y la pérdida de dominio público sobre la cultura también están en el trasfondo de todo esto. Los creativos y artistas sucumben al torrente argumental de los poderosos que ven detrás de la propiedad intelectual el sostenimiento de las marcas, la plusvalía de diseñar en el primer mundo, producir a bajo coste en países emergentes aumentando exponencialmente beneficios que se alejan de la economía real, estableciendo desigualdades y contemporizando con un planeta en que globalización es imposibilidades para los individuos (particularmente los más desfavorecidos) y ausencia de fronteras como legislaciones a medida para el capital.

Existe una responsabilidad social de los productores de cultura. Es compatible cuidar los mecanismos de retribución de los artistas, contemplar la necesaria estabilidad de un sector cultural que promueva fórmulas de autosuficiencia económica para los artistas productores, sin compartir trinchera argumental con aquellos que convienen que el copyright no tiene límites y que la propiedad intelectual alcanza para patentar mecanismos biológicos, fármacos que podrían solucionar pandemias o programas informáticos necesarios que soportan la comunicación común en una nueva era.

El derecho del artista a verse recompensado por un trabajo creativo, a nuestro juicio no debe dar lugar para acotar las comunicaciones de red como si se tratase de prohibir una conversación libremente adoptada entre dos o más personas. La colisión de intereses entre el derecho a la subsistencia del creativo y el derecho de la humanidad a comunicarse y compartir la cultura es un artificio interesadamente creado para controlar bienes públicos e inmateriales en favor de provechosos negocios que no atañen a los artistas.

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