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Estación de trabajo creativo 1.0 El Sistema operativo

Como declarabamos en el artículo de presentación de esta serie de tutoriales, el video de este post muestra una instalación tipo de GNU/linux.

Ubuntu es una distribución de GNU/Linux orientada a escritorio, basada en Debian GNU/Linux y fácil de instalación.
Ubuntu es patrocinado por la empresa Canonical Ltd. de Mark Shuttleworth, y es una sistema operativo libre y de código abierto.

Software libre es la designación de un grupo de programas que poseen ciertas libertades y obligaciones que incluyen: libertad de ser usado (tanto el programa como su código), copiado y distribuido por cualquiera. En el caso de la distribución, puede ser licencia tipo BSD (libertad de distribución a código cerrado) o GPL (distribución total, pero bajo las condiciones de tener el código abierto). El software libre tiene dueño y no es lo mismo que el software de dominio público ni que el freeware.

Cabe añadir que si bien el tutorial es acerca de la instalación de ubuntu 10.10, la mecánica de instalación es similar en cualquier otra versión. Por lo menos a fecha del presente post.

De otro lado, es posible instalar en un disco duro único o en un disco compartido con otro sistema operativo (mac, windows), o en un disco externo para arrancar desde este (incluido un pendrive). Pero esto lo veremos y/o comentaremos en otros tutoriales de Huahezu.

El presente video muestra una instalación única en un disco duro con  las particiones del mismo necesarias para rodar con ubuntu:

  • partición de intercambio  ( paginación y memoria virtual )
  • partición propia del S.O.  ( sistema operativo y programas / aplicaciones )
  • partición home  ( para guardar la configuración personal de usuario, documentos y archivos )

Tutorial by Huahezu.

Open SOurce 1 – Software 1

Empate, sí, porque ahora se consolida la igualdad legal de los sistemas operativos freeware en la plataforma Linux, se legaliza la cohabitación con los sistemas operativos hegemónicos: windows y Mac OX. No obstante, no muy lejos tenemos el aliento en el cogote del concepto cloud computing que desvanecerá la noción actual de sistema operativo: chrome de google sobre el núcleo Kernel de linux y ubuntu one conforman la punta de lanza. Veremos.

La Sentencia judicial norteamericana dictamina que el código fuente de Unix, corazón de Linux, pertenece a Novell en el juicio comenzado en Salt Lake City (Utah). La justicia ha confirmado que SCO (demandante) no es el propietario de los derechos del sistema como aseguraba, que buscaba cobrar millones de dólares en licencias a empresas que habían distribuido código de Unix con Linux.
Unix fue creado hace más de 35 años en los laboratorios de la operadora de telecomunicaciones ATT, que vendió los derechos sobre el sistema a Novell. La compañía siempre ha argumentado que retuvo el copyright sobre Unix cuando vendió esta tecnología a Santa Cruz Operation en 1995. Ésta, a su vez, la revendió a Caldera Software en 2001, empresa que después se convirtió en el grupo SCO. Dos años después, en un giro empresarial estratégico, anunció varias iniciativas para reforzar sus derechos de propiedad intelectual, que dispararon los pleitos entre las compañías, IBM, Red Hat, Auto Zone y Novell. Otras 1.500 empresas también recibieron amenazadoras cartas para que no utilizaran Linux, bajo la consideración de que plagiaba el código de Unix.

SCO se declaró en quiebra en 2008 y continuará con su política de demandas judiciales iniciadas contra IBM por infracción del copyright.

Al pairo de esta noticia introduciremos la cuña: el software libre es, según la Free Software Foundation, aquel software que permite cuatro libertades a los usuarios: libertad para usarlo, libertad para estudiar el código, libertad para adaptarlo y libertad para distribuirlo. De esta forma, las mejoras que se realicen benefician al resto de la comunidad. Dentro del gran almacén del software libre se encuentra el sistema operativo GNU/Linux, que utiliza como núcleo operativo un desarrollo llevado a cabo en 1991 por el ingeniero finlandés Linus Tovalds, que lo bautizó como Linux.

Este desarrollo era la pieza que faltaba para dotar de eficacia al primer sistema operativo hecho completamente con software libre y capaz de competir con Windows y Mac OS, los dos sistemas propietarios hegemónicos. A partir de él, se han derivado muchas versiones que actualmente circulan por la Red, y aunque de forma coloquial los usuarios utilizan el término “Linux” para referirse al sistema operativo en su conjunto, éste se refiere realmente sólo a su núcleo.

Destacamos esta noticia porque consideramos las posibilidades de desarrollo creativo a través de herramientas tecnológicas, por ello, cualquier avance que permita el acceso libre a plataformas base de sistemas operativos debería dar lugar al progreso de forma genérica, y particularmente hacia aplicaciones orientadas a la creatividad levantadas en la filosofía de la gratuidad, así como una aproximación a los conceptos de cultura, crecimiento intelectual y pedagógico de los individuos en una sociedad igualitaria capaz de propiciar patrimonios públicos de la ciudadanía y de la humanidad frente a la parcelación privativa que la sociedad capitalista impone a la propiedad intelectual común, como por ejemplo cuando se invocan derechos de propiedad intelectual en los avances sanitarios y farmacológicos (hasta han llegado a patentar genes).

El conocimiento y la cultura constituyen la próxima frontera que ya vienen transgrediendo los lobbies que proyectan los desequilibrios sociales del planeta abundando en un objetivo: prolongar la existencia de la propiedad privada a lo inmaterial aunque pueda ser patrimonio necesario de la humanidad, solo para obtener réditos económicos con la posesión, administración, distribución o cualquier otro trasunto mercantilista. Los derechos de autor y la pérdida de dominio público sobre la cultura también están en el trasfondo de todo esto. Los creativos y artistas sucumben al torrente argumental de los poderosos que ven detrás de la propiedad intelectual el sostenimiento de las marcas, la plusvalía de diseñar en el primer mundo, producir a bajo coste en países emergentes aumentando exponencialmente beneficios que se alejan de la economía real, estableciendo desigualdades y contemporizando con un planeta en que globalización es imposibilidades para los individuos (particularmente los más desfavorecidos) y ausencia de fronteras como legislaciones a medida para el capital.

Existe una responsabilidad social de los productores de cultura. Es compatible cuidar los mecanismos de retribución de los artistas, contemplar la necesaria estabilidad de un sector cultural que promueva fórmulas de autosuficiencia económica para los artistas productores, sin compartir trinchera argumental con aquellos que convienen que el copyright no tiene límites y que la propiedad intelectual alcanza para patentar mecanismos biológicos, fármacos que podrían solucionar pandemias o programas informáticos necesarios que soportan la comunicación común en una nueva era.

El derecho del artista a verse recompensado por un trabajo creativo, a nuestro juicio no debe dar lugar para acotar las comunicaciones de red como si se tratase de prohibir una conversación libremente adoptada entre dos o más personas. La colisión de intereses entre el derecho a la subsistencia del creativo y el derecho de la humanidad a comunicarse y compartir la cultura es un artificio interesadamente creado para controlar bienes públicos e inmateriales en favor de provechosos negocios que no atañen a los artistas.

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